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PaulaEspañol
The Dancing Couple - La pareja danzando

Hola y bienvenido/a a make-shift. Este es un lugar de conectividades frágiles. Cada cosa de las que estás a punto de experimentar es operada en vivo y en tiempo real por Helen, Paula o la gente que está en las casas que puedes ver a la izquierda de tu pantalla.

Imágenes, sonidos y sus significados pueden llegar a cada uno de ustedes a diferentes velocidades y en diferentes momentos, después de viajar a través de variadas rutas y traslaciones. Las cosas pueden salir, reconectarse, retrasarse y tartamudear. Si las cosas se detienen del todo, vuelve a cargar.

Te invitamos a asistirnos en la confección de este evento –de hecho, tu contribución hará una verdadera diferencia en la forma en que transcurra. Para hacerlo puedes tipear en la casilla de texto a la derecha de la pantalla. Por favor únete a alguna de las actividades.

El título de este primer cuadro es “La pareja danzando”, de Jan Steen. Fue pintado en 1663 en lo que se ha denominado la Edad de Oro, cuando la nación holandesa era una de las más prósperas de Europa.

Esta es una casa holandesa en 1663. El título del cuadro es “La pareja danzando”, de Jan Steen. Lo pinto en lo que se denomina la Edad de Oro, cuando la nación holandesa era una de las más prósperas de Europa. Es una pintura de género, es decir, una pintura que representa una escena de la vida cotidiana.

Como lo puedes ver, la vida es buena. Tienen un ingreso disponible o, como dice Simon, “tienen una vergüenza de riquezas”, y claramente están disfrutando los generosos beneficios del mundo material. David dice que es una imagen que habla de los diferentes elementos de la identidad holandesa de la época: la glotonería, la obsesión con la limpieza, la búsqueda de la riqueza, el amor por la familia y los hijos, y la consagración del hogar. Pero también señala hacia sus dicotomías y ambivalencias.

Volkhardt dice que es como una escena teatral –está absolutamente montada. Dice que está muy bien iluminada y dispuesta hacia el espectador. Dice que es un escenario que está lleno de potencial: tiene una leve volatilidad, hay alegría, pero también las cosas podrían salir mal. Dice que el paisaje que la rodea es importante porque muestra una actitud hacia la vida cívica que se coloca en oposición a la fiesta que ocurre al frente.

Annie dice “een huishouden von Jan Steen”, que significa una familia donde no hay orden –“huishaden” significa hogar. La madre de Annie decía esto a veces para referirse a algunos conocidos que no tenían reglas estrictas acerca del horario de la cena y de la limpieza de la casa. Dice que era un comentario degenerativo, negativo y envidioso al mismo tiempo.

Gabriella dice que acaba de mostrarle a Petyr este cuadro, y que él dijo que en holandés es común decir que alguien tiene un huishouden de Jan Steen para afirmar que tiene una casa desordenada. Dice que tal vez ya sabíamos esto pero que ella no conocía a Steen en absoluto. Y Petyr le mostró que el suelo en la pintura está cubierto de cosas y desperdicios, lo cual constituye una oposición realmente bella en la hermosa luz. Dice que es bien diferente de las comunes imágenes modernas de casas que brillan porque está limpias a fuerza de químicos.

Volkhardt dice que cuando tenemos una fiesta y nos emborrachamos, decimos “ah, bueno, limpiaremos mañana”. Y dice que este cuadro se ve un poco como eso: Carpe diem, gente haciendo lo que tiene ganas de hacer –celebrando la vida porque es frágil y breve.

Paula tells the story of Helen's first house
La primera casa que tuvo Helen era una típica vieja casa de madera de Nueva Zelandia, con muchas corrientes de aire, con una chimenea azulejada y una galería al frente para sentarse y contemplar el agua y la luz dorada en la península en las largas tardes de verano. Estaba frente al puerto de Taiaroa Head en la Península de Otago, el único lugar del mundo donde hay una colonia de reproducción de albatros en el continente.

La casa tenía un enorme jardín, medio acre de ladera en su mayor parte no explotada –un huerto, manzanos y narcisos. Helen dice que le encantaba vivir allí, pero recuerda sentir que ahora que era propietaria en alguna parte, nunca podría irse. El peso de la responsabilidad por sus paredes podridas y su tejado herrumbrado y su follaje desenfrenado la inmovilizó completamente por varios años. Sin embargo, cuando llegó el momento de irse fue sorprendentemente fácil. Como el albatros del otro lado del puerto, Helen estiró sus alas, se inclinó hacia el viento y despegó.

Helen dice que un albatros puede permanecer en el aire sin mover sus alas durante varias horas seguidas –descendiendo bajo hasta el oleaje del océano, bajando cuando el mar baja, y subiendo en el aire que es desplazado hacia arriba cuando la ola se eleva. En un período de 24 horas, dice Helen, un albatros puede viajar la misma cantidad de millas que lleva circunnavegar el globo. Y son los carroñeros supremos; a veces viajan hasta 5000 millas durante 3 o 4 días para recolectar alimento para sus pequeños. Recogen cualquier cosa que flote sobre o alrededor de la superficie del mar –foca muerta, calamar, peces, viejos cartones de leche- que enganchan con sus picos y aferran con sus garras, y simplemente la despedazan.

Helen dice que ella también circunnavega la tierra regularmente, en busca de alimento, para luego retornar a su familiar terreno de anidación en el sur. Y viaja ligera. Helen dice que, idealmente, nunca deberías viajar con más de lo que puedes llevar corriendo, porque nunca sabes cuándo la capacidad de recoger todo y correr podría salvarte la vida. Por supuesto, siempre podrías abandonar todo si fuera necesario. Helen imagina que sus pertenencias pronto se redistribuirían a sí mismas, de uno u otro modo.

The story of Macquarie Island and its trophic cascade
Dave explica qué es una cascada de nutrición:
Las cascadas de nutrición ocurren cuando los predadores en una cadena alimentaria suprimen la abundancia de sus presas, de modo tal que liberan de la predación al siguiente nivel inferior de la cadena.

Acto seguido, Dave cuenta la historia de la Isla Macquarie como un ejemplo de cascada de nutrición. Relata de qué modo la intervención humana y la introducción de especies animales no nativas condujo a un desequilibrio en la cadena alimentaria predatoria natural, con la consecuencia última de la extinción de especies y la destrucción del medio ambiente.

Paula tells the story of Helen losing things
Helen dice que por años viajó por el mundo sin dejar siquiera un cepillo de dientes tras de sí. Trataba de viajar ligera de equipaje, de no dejar huellas profundas en la tierra. Pero recientemente, dice, ha comenzado a perder cosas.

Perdió el adaptador para proyector de mi computadora, lo cual –dice- fue un descuido; esas cosas son costosas. Luego perdió su lapicera favorita, que había tenido por diez años. Generalmente, dice Helen, las lapiceras son un poco como paraguas, o dinero, o encendedores –circulan, no pertenecen a nadie, pero usualmente hay uno cerca cuando lo necesitas. Pero esta lapicera había sido un regalo, era recargable, rellenable, sabes de qué habla, y era su medio de escritura favorito. Dice que la última vez que la tuvo consigo fue en el encuentro de Libre Graphics en Bruselas, y se pregunta quién escribe con ella ahora. Realmente espera que no haya sido simplemente descartadas. Espera que alguien la esté usando para escribir algo verdaderamente bueno.

Y perdió sus gafas de sol en la India. Helen dice que en el camino de vuelta a Pondicherry se detuvieron a fotografiar a unos trabajadores vestidos de variados colores en unos campos de arroz de un verde exuberante, y sus gafas deben haber estado en su falda y caído al camino cuando se bajó del auto. Dice que se pregunta si el siguiente vehículo que pasó por allí los pasó por encima y aplastó el plástico sobre la ruta; o tal vez uno de los trabajadores del campo de arroz los levantó y los está usando en este momento.

Helen dice que su peor pérdida fue la de la pulsera que su hermana le había comprado en las Islas Shetland, su hogar ancestral. Es realmente una pulsera única –Helen dice que la reconocería instantáneamente si se la viera puesta a alguien. Es de plástico y muy colorida. Es de unas dos pulgadas de ancho, y la parte de la base es de un rojo brillante, mientras que la parte de arriba tiene una franja amarillo verdosa y una hilera de dibujos hechos con delgadas líneas coloridas, como dibujos celtas en roca –un caballo, un rostro, y así sucesivamente. Tiene un cierre de metal que está un poco oxidado en la parte de abajo, donde se apoya contra su piel; y en la parte de atrás dice “Museo de Cultura y Patrimonio de las Islas Shetland” en letras blancas. Helen dice que la perdió en Madrid, e imagina que el mozo del café en que estaban la encontró. Era un hombre mayor, e imagina que se la dio a su hija y que ella la está usando ahora, y que sus amigas la admiran porque es tan inusual y llamativa. Helen dice que imagina que ella es la clase de joven mujer que ella misma solía ser, a quien le gusta usar cosas que nadie más usa.

Helen dice que ahora que está empezando a perder cosas, tiene esta imagen de sí misma moviéndose por el mundo en una suerte de proceso de transferencia, en el cual pedacitos de ella se despegan y se alejan flotando como moléculas sueltas, tal vez para adherirse a alguna otra persona o cosa; o tal vez para seguir a la deriva eternamente; y otros pedazos se encuentran con Helen y se quedan adheridos a ella. Helen dice que es una transferencia continua: todos intercambiamos gradualmente pequeñas piezas de nosotros mismos, tornándonos parte de todas las cosas y personas con quienes nos chocamos a medida que nos movemos por el mundo. Eventualmente todos acabamos siendo alguien completamente diferente.

Helen tells the story of Paula's struggle with stuff
Paula dice que está contenta en su casa cuando encuentra un punto de quietud y calma y un momento para contemplar las sombras que proyecta sobre la pared del cuarto de estar el seto colocado delante de la ventana delantera cuando se mueve en el viento, o para escuchar la lluvia sobre el tejado plástico del anexo de la cocina. Pero si se queda quieta durante un minuto, comienza a mirar las astillas de las tablas de madera del zócalo o las marcas sobre la alfombra y piensa “esto podría ser más lindo. No se ve bien”.

Y –dice Paula- hay polvo debajo de la cama. Gruesas capas de polvo descansan encima de la vieja maleta que guarda todas las prendas de bebé de las cuales no logra deshacerse. Cosas que utilizó para proteger la suave piel nueva de sus hijos. Cosas que conservan una parte de ellos de la cual ahora apenas ve un atisbo de tanto en tanto, cuando ríen descontroladamente o se concentran en tratar de hacer bien alguna cosa. Paula dice que hay pequeños zapatos que les quedaron chicos antes de gastarse; pequeños abrigos de invierno con capuchas puntiagudas. No las desempaca a menudo, pero cada vez que pasa la aspiradora recuerda que están allí. Paula dice que generalmente le da pereza, y solamente aspira los bordes externos que asoman por debajo de la cama. No introduce el tubo de la aspiradora entre las cosas que están allí abajo, y no mueve la cama, que es demasiado pesada. De modo que el polvo se acumula en una capa gruesa.

Paula dice que hay motas de polvo en los rincones del hall, y que se acumula en montoncitos en algunos de los rincones de las alacenas de la cocina donde los bordes no coinciden perfectamente. Se las arregla para sacarlos a veces con la boquilla delgada especial, pero parecen reaparecer demasiado rápidamente. Paula dice que muchas cosas se quedan pegadas en el polvo. El polvo es un montón de cosas pegoteadas. Surge de entre las maderas del piso, vuela a través de las ventanas abiertas, se queda por un rato y luego parte. Una o dos veces por semanas ella lo persigue por toda la casa y a veces lo atrapa, sobre el sofá, las repisas de las ventajas, las maderas de los zócalos, las vigas, las estanterías, las pantallas de las lámparas…

Paula dice que también se pierden cosas en el proceso de la limpieza: piezas de lego que son partes realmente importantes de un helicóptero; horquillas para el cabello de un rosado centelleante; zapatos de las barbies; peludos animales de fieltro; cuentas multicolores de pulseras rotas. A veces hace el esfuerzo de levantarlas antes de que sean aspiradas, pero a veces no le importa. Está tan harta que simplemente las aspira. Vete; se fue. Una pequeña cosa menos que levantar y poner en la caja dos veces por día. Paula dice que Barbie puede usar zapatos desacompañados y que el helicóptero va a volar de todos modos sin su señal luminosa anaranjada.

Paula dice que cuando era chica era posible convencer a su mamá de que buscara unas hojas de diario, las desplegara en el suelo, y vaciara encima la bolsa de tela de la aspiradora para tratar de encontrar la pieza que había sido aspirada. Paula no hace eso.

Dave talks about accummulation
Estoy feliz en mi cada cuando está limpia. Pero está tan llena de cosas que su ciclo de marea se vuelve incontrolable.

Tengo necesidad de minimalismo pero el sitio está lleno de CDs y DVDs, videos y cintas de música, viejos teléfonos celulares y cámaras, y camisetas y lapiceras e imanes de heladera y corchos para botellas de vino y calentadores para tazas de café.

La impresora que no funciona con mi nuevo computador y la televisión portátil sin euroconector. Viejos cargadores, cables Scuzzu y diskettes. El machacador de ajo que se rompió después de un solo uso y la parrilla que se partió después de cocinar en ella dos veces.

Tal vez tú eres una de esas personas que no tienen tantas cosas. Pero mis estantes se llenan hasta que las cosas comienzan a caerse de ellos –es como un pajar… o el mar… no puedo controlarlo, las cosas simplemente parecen acumularse en los rincones. Sólo quiero que esas cosas desaparezcan, que ya no estén allí.

Podría digitalizarme… hacerme virtual… poner el espacio de guardado en el ciberespacio. Pero a veces pienso… podría necesitar eso algún día.

El acto de disponer de los residuos es sólo la reorganización de las cosas para que ya no puedas ver las cosas que no quieres ver. En francés “disposer” es el verbo “arreglar”; y “dispositiv” es escenografía, la disposición de una escena.

Dispuesto significa “ojos que no ven, corazón que no siente”. No es que realmente haya desaparecido para siempre.

Sí, cuando desechas un tenedor plástico descartable, en realidad no desaparece. Es sólo una redisposición. Pero de hecho yo soy más desechable que las cosas que reacomodo a mi alrededor.

La vida está llena de paradojas interesantes, necesidades imposibles e hipocresías deliberadas. Cuanto más excavo en estas polaridades, más cerca encuentro que están. Cosas que alguna vez ví como negativas e irritantes son ahora positivas, y a la inversa.

Quiero desechar todo, liberarme a mí misma de esta carga, quitarme el peso de encima, dejar ir, aceptar, rendirme, dejar de arreglar las cosas, dejar de ser un disposeur y un disponedor, doblarme a mí misma y biodegradarme… doblarme a mí misma y biodegradarme… estilo wabi sabi.

Helen tells the story of the nests Paula has made
Paula dice que hay muchos lugares en los cuales ha tratado de construir alguna clase de nido para sí misma. Cuando tenía veinte años, vivía en una alta casa aterrazada en Leeds que había pertenecido en el pasado a un barrio rico pero era entonces parte de un ghetto. En la cocina había un cuadro de gaviotas volando sobre la costa pintado directamente sobre la pared. Paula dice que era la primera cosa que veías cuando entrabas a la habitación.

Había un apartamento en Lisboa en el cual Paula solía dormir en las tardes y cuya ventana abierta dejaba entrar los sonidos del tráfico, las bocinas de los autos y fragmentos de Portugués que encontraban su camino hacia sus sueños. Dice que solía imaginar cómo sería la vida cuando tuviera cuarenta años y tuviera suficiente experiencia de vida, como dicen los habitantes de Lisboa, para ser capaz de cantar un auténtico fado.

En la casa de madera que miraba hacia el puerto de Wellington, dice Paula que la comadreja que vivía en el hueco entre las paredes salía al anochecer, arañando y escarbando más allá de su cabecera para sentarse en el árbol justo afuera de su ventana toda la noche y hacer ásperos llamados al apareamiento.

Y en un apartamento en Stuttgart, Paula dice que el cielorraso de una habitación estaba pintado de un color azul como el del cielo. Fue en esta habitación que sintió por primera vez al niño no nacido que dormía en un nido de sus huesos. Y recostada en la cama, dice Paula, miró hacia ese cielorraso –azul como el cálido cielo quieto del verano- y le habló. Y Paula sabe que ella la escuchó, por encima de la ráfaga de su pulso y el bramido de su sangre.

Y extrañamente, dice Paula, el pálido azul de ese cielorraso era del mismo color que el amoblamiento de fórmica de la cocina de la casa de Yorkshire en que pasó su infancia. La cocina azul donde sentaba sobre las altas banquetas con los asientos acolchados para comer su cereal. Donde pataleó y lloró porque quería sandalias azules en vez de blancas. Es el mismo azul que el de la taza plástica con los rayones en el borde que se sentían ásperos en sus labios cuando tomaba leche o refresco. Paula dice que es el azul de la infancia inmóvil –ese lugar inmutable de vacaciones de verano sin final y horizontes abiertos, de sol caliente y pasto alto y el sonido de las canciones de los pájaros. Donde las cosas siempre permanecerán iguales y nunca cambiarán.


Deutsch
The Dancing Couple - Die Bauernhochzeit
Guten Tag und Willkommen zu Make-shift. Dies ist ein Ort fragiler Verbindungen. Alles was Sie jetzt erleben werden wird in Echtzeit operiert, von Paula, Helen oder den Leuten in den Häusern die Sie links auf Ihrem Bildschirm sehen können.

Bilder, Geräusche und deren Bedeutungen könnten Sie alle in verschiedenen Geschwindigkiten und zu verschiedener Zeit erreichen, nachdem sie verschiedene Wege und Übersetzungen durchlaufen haben. Datenströme können zusammenbrechen, sich wiederherstellen, hinterherhinken und stottern. Wenn alles zusammenbricht versuchen Sie neu zu laden.

Wir laden Sie dazu ein uns bei diesem Event zu assistieren -tatsächlich wird Ihr Beitrag von wesentlicher Bedeutung für den Ablauf sein. Sie können rechts Text eingeben und bitte, machen Sie mit bei den verschiedenen Aktivitäten die auf uns zukommen.

Wir sehen ein holländisches Haus um 1663. Der Titel des Gemäldes ist “Die Bauernhochzeit “ von Jan Steen. Es wurde gemalt wahrend des sogenannten Goldenen Zeitalters als die Niederlande eine der wohlhabendsten Nationen Europas waren. Die Bauernhochzeit ist ein Genrebild: es stellt eine Szene des täglichen Lebens dar.

Wie Sie selbst sehen können – man lasst es sich gut gehen und genießt die üppigen Fruchte der materiellen Welt, oder wie es Simon ausgedrückt hat, “they have an embarassment of riches”. David sagt das Bild vereine in sich die verschiedenen Aspekte Niederländischer Identität dieser Zeit:

Gier, eine Besessenheit in Bezug auf Reinlichkeit, Streben nach Wohlstand, Liebe zu Familie und Kindern, und die Inszenierung und Beschwörung des Häuslichen. Es deutet allerdings auch auf Gegensätzlichkeiten und Doppeldeutigkeiten hin.

Volkhardt sagt es ist eine theatralische Szene – eine bühnenhafte Inszenierung, gut ausgeleuchtet und zum Betrachter hin arrangiert. Er sagt die Bühne stecke voller Potentiale: Man sieht Freude und Wohlstand doch kann man sich des Gefühls nicht erwehren dass die Situation auch kippen konnte. Die Darstellung der Landschaft im Hintergrund sei von Bedeutung, darin zeige sich eine Einstellung zum bürgerlichen Leben die sich kontrasthaft in der Szene reflektiert.

Annie sagt ein “een huishauden von Jan Steen” beschreibt eine Familie oder einen Haushalt in dem keine Ordnung herrscht. Annies Mutter pflegte dies zu sagen wenn sie über Bekannte sprach bei denen keine Tafelsitten herrschten oder bei denen nicht aufgeräumt wurde. Annie sagt es war eine abschätzige Bemerkung die zugleich ein Quäntchen Neid enthielt.

Gabriella sagt dass Sie gerade Petyr diese Bild gezeigt hat. Er sagte dass man in Holland oft von einem “Jan Steens Huishouden” spricht wenn man eigentlich Saustall meint. Sie sagte dass wir dies womöglich eh schon wussten, aber für sie war Steen völlig unbekannt. Und Petyr wies darauf hin dass der Boden im Gemälde mit Gegenständen und Abfall bedeckt ist und dass das doch einen recht hübschen Kontrast mit dem wunderbaren Licht bildet. Sie sagt es sei doch ziemlich verschieden von kommerziellen Darstellungen moderner Haushalte, die sauber erscheinen im Glanze der Haushaltschemie.

Volkhardt sagt wenn wir feiern und uns dabei betrinken sagen wir “ach komm, das Räumen wir morgen auf”, und dieses Bild sehe genau so aus: Carpe Diem, man lasst sich freien Lauf und feiert das Leben denn es ist zerbrechlich und kurz.

Paula tells the story of Helen's first house
Das erste Haus das Helen gehörte war ein typisches zugiges altes neuseeländisches Holzhaus, mit einer gekachelten Feuerstelle und einer Frontveranda. Dort konnte man sitzen und das Meer und das goldene Licht langer Sommerabende über der Halbinsel kontemplieren. Gegenüber war der Hafen von Taiaroa Head auf der Otago Halbinsel- hier befindet sich die einzige Festlandsbrutkolonie von Albatrossen auf der ganzen Welt.

Das Haus hatte einen riesigen Garten, 20a weitgehend unkultivierter Hanglage – ein Gemüsebeet, Apfelbäume und Narzissen. Helen sagt dass sie es liebte dort zu wohnen, aber zugleich spürte sie, daß sie jetzt wo sie etwas besaß auch nicht mehr imstande sein würde es zu verlassen. Das Gewicht der Verantwortung für die verrottenden Wände, das rostende Dach und den unbändigen Wildwuchs band sie für mehrere Jahre. Als dann aber die Zeit zum Aufbruch gekommen war, fiel es ihr überraschend leicht. Wie der Albatros drüben am Hafen breitete Helen Ihre Flügel aus, lehnte sich in den Wind und hob ab.

Helen sagt dass ein Albatros mehrere Stunden ohne Flügelschlag in der Luft bleiben kann – er gleitet über die Brandung des Ozeans dahin, senkt sich in die Wellentäler und erscheint wieder über den Kronen. Innerhalb von 24 Stunden kann ein Albatros eine Entfernung zurücklegen die einer Umrundung des Globus entspricht, sagt Helen. Das sind überlegene Aasjäger, manchmal legen sie in 3-4 Tagen bis zu 8000 Kilometer zurück auf der Suche nach Futter für ihren Nachwuchs. Sie schöpfen alles ab was an der Oberfläche treibt, tote Robben, Tintenfisch, Fisch, alte Milchkartons – sie treiben ihren Schnabel und ihre Krallen hinein und reißen es einfach in Fetzen.

Helen sagt dass sie auch regelmäßig den Globus umrundet auf der Suche nach Nahrung – um dann in ihren vertrauten Nestplatz im Süden zurückzukehren. Und sie reist mit leichtem Gepäck. Helen sagt idealerweise hat man nie so viel dabei dass man nicht mehr rennen kann, denn man weiß nie wenn es einem das Leben retten könnte dass man im Handumdrehen seine Sachen packen kann. Natürlich könnte man auch alles hinter sich lassen – Helen stellt sich dann vor dass sich ihre Besitztümer schnell neu verteilen würden, auf die eine oder andere Weise.

The story of Macquarie Island and its trophic cascade
Dave erklärt den Begriff Trophische Kaskade: Trophische Kaskaden ereignen sich, wenn Räuber einer Nahrungspyramide das Vorkommen ihrer Beute soweit reduzieren dass sich die darunter liegende Ebene von Beutetieren weitgehend frei von Bejagung vermehren kann.

Dann erzählt Dave die Geschichte von Macquarie Island als Musterbeispiel einer Trophischen Kaskade. Er erläutert wie menschliche Eingriffe und die Einführung einer ortsfremden Art zu einer Kettenreaktion in der Nahrungskette führten die letztlich zur völligen Auslöschung von Arten und einer Zerstörung des natürlichen Umfeldes führte.

Paula tells the story of Helen losing things
Helen sagt dass sie jahrelang die Welt umreiste ohne je viel mehr als eine Zahnbürste zurückzulassen. Sie versuchte ohne Ballast zu reisen; sanft auf der Erde aufzutreten. Kürzlich aber hat sie begonnen Dinge zu verlieren.

Zuerst verlor sie den Beameradapter für ihren Computer, eine grobe Achtlosigkeit- diese Dinge sind schließlich teuer. Dann verlor sie ihren Lieblingskugelschreiber den sie über 10 Jahre gehabt hatte.

Im allgemeinen sind Kugelschreiber ein bisschen wie Regenschirme oder Geld oder Feuerzeuge- sie zirkulieren ohne wirklich jemandem zu gehören, doch üblicherweise sind sie da wenn man sie braucht. Dieser Kugelschreiber aber wurde ihr geschenkt, er war wiederauffüllbar und er war ihr liebstes Schreibwerkzeug. Zuletzt hatte sie ihn beim Libre Graphics Meeting in Brüssel. Sie fragt sich wer jetzt damit schreibt und sie hofft wirklich dass er nicht einfach weggeworfen wurde. Sie hofft jemand benutzt ihn gerade dazu etwas Wundervolles zu schreiben.

Und sie verlor ihre Sonnenbrille in Indien. Auf dem Rückweg nach Pondicherry hielten sie an um farbenprächtig gekleidete Landarbeiter inmitten saftig grüner Reisfelder zu fotografieren. Ihre Sonnenbrille muss auf ihrem Schoss gelegen sein und dann ist sie wohl auf die Strasse gefallen als sie aus dem Auto stieg. Sie fragt sich ob ein nachfolgendes Fahrzeug die Brille in den Straßenstaub gemahlen hat: vielleicht aber auch hat sie einer der Landarbeiter aufgehoben und trägt sie jetzt.

Der schlimmste Verlust war das Armband das ihre Schwester auf den Shetlandinseln gekauft hatte – der Heimat ihrer Vorväter. Es war ein wirklich einmaliges Armband und sie wurde es sofort erkennen wenn sie es an jemandem sähe. Es ist aus Plastik und sehr farbenfroh. Es ist etwa 2 Inch breit und der untere Teil ist leuchtend rot mit einem aufgesetzten grünlich gelben Streifen auf dem sich eine Bildfolge aus feinen farbigen Linien befindet. Sie sehen aus wie keltische Felsenmalereien- ein Pferd, ein Gesicht und so weiter. Es hat einen Metallverschluss der auf der Unterseite – dort wo er gegen Ihre Haut rieb – ein wenig rostig geworden ist. Darauf steht in weißen Buchstaben geschrieben: “Shetland Island Museum of Culture and Heritage”. Sie verlor es in Madrid und sie stellt sich vor dass es der Kellner fand, dort in dem Café in dem sie waren. Er war ein ältlicher Mann, und Helen stellt sich vor dass er es seiner Tochter gab und dass die es jetzt trägt und dass ihre Freunde es bewundern weil es so ungewöhnlich ist; so besonders. Helen stellt sich vor dass die junge Frau so ist wie sie selbst es war, eine die gerne Sachen trägt die niemand anders hat.

Jetzt da sie damit angefangen hat Dinge zu verlieren hat sie dieses Bild von sich entwickelt; wie sie durch die Welt treibt und sich Teile von ihr ablösen und davon treiben, vielleicht um sich anderswo festzusetzen an etwas oder jemandem. Oder aber auch um endlos weiterzuschweben, dabei kommen andere Teile auf sie zu und setzen sich an ihr fest, wie in einer endlose Übertragung in der wir alle untereinander kleine Stücke von uns austauschen, Teile von allem und jedem werden woran wir uns streifen auf unserer Reise durch die Welt. Und am Ende schließlich, sind wir alle jemand ganz anderes

Helen tells the story of Paula's struggle with stuff
Paula sagt dass sie glücklich ist in ihrem Haus wenn sie einen Ruhepunkt findet, einen dieser Momente an denen sie die Schatten an der Wohnzimmerwand sieht, von der Hecke vor dem Fenster die sich im Wind bewegt. Oder wenn sie den Regen hört wie er auf das Plastikdach des Wintergartens trommelt. Aber wenn sie zu lange innehält sieht sie die Macken auf der Bodenleiste, die Flecken auf dem Teppich und sie denkt das konnte schöner sein. Das sieht nicht recht aus.

Und, sagt Paula, da sei Staub unter dem Bett. Dicke Schichten auf dem alten Koffer mit den Babykleidern die sie nicht wegwerfen kann. Die Kleider die einmal die weiche neue Haut Ihrer Kinder schützten. All die Kleider in denen sich etwas festgesetzt hat von dem sie jetzt nur noch manchmal einen kurzen Blick erhaschen kann – wenn sich die Kinder vor Lachen schütteln oder sich darauf konzentrieren etwas ganz und gar recht zu machen. Paula erzählt von kleinen Schuhen aus denen sie herauswuchsen bevor sie abgenutzt waren, von kleinen Winterjacken mit spitzen Kapuzen. Sie packt sie nicht oft aus aber jedes Mal wenn sie Staub saugt erinnert sie sich ihrer Präsenz.

Paula sagt sie sei meist faul, sauge nur die äußeren Ränder unter dem Bett. Sie schiebt den Saugrüssel nicht zwischen die Koffer unter dem Bett und sie verschiebt das Bett auch nicht; es ist zu schwer. Deshalb liegt der Staub dick und schwer.

Paula sagt da seien Staubnetze in den Ecken des Flurs und krümelige Häufchen in den Ecken der Kuchenschranke, dort wo sie schlampig zusammengebaut sind. Manchmal kann sie sie mit dem schmalen Aufsatz aussaugen, aber dann sind sie bald wieder da. Paula sagt Dinge verbinden sich im Staub. Staub sind massenhaft Dinge – zusammengeklebt. Er steigt empor zwischen den Bodenbrettern, er fliegt durch die offenen Fenster, er setzt sich für kurze Zeit und zieht dann weiter.

Einmal oder zweimal die Woche jagt sie ihn durchs Haus und manchmal fangt sie ihn, auf dem Sofa, den Fenstersimsen, den Bodenleisten, Stuckleisten, Bücherregalen, Lampenschirmen…

Paula sagt da sind auch Dinge die durch das Putzen verloren gehen. Legosteine die wichtige Bestandteile eines Helikopters sind, funkelnde rosa Haarspangen, Barbieschuhe, Fuzzy Felt Tierchen, kunterbunte Glassperlchen aus zerbrochenen Halsketten. Manchmal gibt sie sich die Mühe etwas vor dem Sauger wegzuräumen und manchmal ist es ihr egal. Sie hat dermaßen genug davon, sie saugt es einfach auf, hoch damit, weg, ein winziges etwas weniger das zweimal am Tag aufgehoben und in die Kiste geräumt sein will. Paula sagt Barbie kann zwei paar Schuhe tragen und der Helikopter wird auch ohne sein orangenes Warnlicht fliegen.

Als Paula klein war konnte sie ihre Mutter noch davon überzeugen eine Zeitung aufzufalten und den Staubsaugerfilter darauf zu entleeren um das entschwundene Stück zu finden. Paula macht das nicht.

Dave talks about accummulation
Ich bin glücklich in meinem Haus wenn es sauber ist. Aber es ist so voller Dinge das deren Ebbe und Flut unkontrollierbar geworden ist

Ich habe ein Bedürfnis nach Minimalismus aber alles ist voller CDs und DVDs, Videos und Tapes; da sind alte Mobiltelefone und Kameras, T-shirts, Kugelschreiber, Kühlschrankmagnete, Weinflaschenverschlüsse und Kaffetassenwärmer.

Der Drucker der nicht mit meinem neuen Computer funktioniert und der tragbare Fernseher ohne Scartkabel. Alte Ladegeräte, Scuzzykabel und Floppydiscs. Die Knoblauchpresse die beim ersten Mal brach und der Grill der nach zweimal Grillen kaputtging.

Vielleicht sind Sie ja einer von denen die nicht soviel Zeug haben. Meine Regale füllen sich bis es Dinge regnet – es ist wie ein Heuhaufen…oder die See… ich kanns nicht kontrollieren – Dinge scheinen sich in Ecken anzusammeln. Ich will nur noch dass sie weg sind, fort damit, weg.

Ich konnte digitalisiert werden, virtuell…das Lager in den Cyberspace verlegen, doch manchmal denke ich…ja das konnte ich eines Tages brauchen.

Der Akt der Entsorgung ist lediglich ein neu arrangieren der Dinge, so dass man nicht mehr langer sehen muss was man nicht sehen will.

In French, “disposer” is the verb “to arrange”; and “dispositiv” is scenography, the arrangement of a scene.

Disposed means out of sight, out of mind. Not really gone forever.

Ja wenn man nun zum Beispiel eine Einweggabel aus Plastik wegwirft, verschwindet die ja nicht wirklich. Es handelt sich um eine Neuordnung. Tatsachlich kann man mich ja viel besser entsorgen als die ganzen Dinge die ich um mich her ansammle.

Das Leben ist voller interessanter Widersprüchlichkeiten, unmöglicher Zwangsläufigkeiten und absichtsvoller Heuchelei. Je mehr ich mich in diese scheinbaren Gegensätzlichkeiten vertiefe desto naher scheinen sie mir einander. Was ich früher als schlecht und störend empfand, scheint mir jetzt positiv und andersrum.

Ich will alles entsorgen, mich von dieser Bürde befreien, loslassen, akzeptieren, mich aufgeben, aufhören zu ordnen und anzuordnen, kein Arrangeur und Entsorger mehr sein, mich einrollen und verwittern…mich einrollen und verwittern…wabi sabi style.

Helen tells the story of the nests Paula has made
Paula sagt dass es viele Orte gibt in denen sie versucht hat sich eine Art Nest zu bauen. Als sie zwanzig war, lebte sie in einem Reihenhaus in Leeds das einmal zu einem wohlhabenden Stadtteil gehörte, dann aber Teil eines Ghettos wurde. In der Küche war ein Bild von Möwen die Küste dahin glitten, direkt auf die Wand gemalt. Paula sagt das war das erste was man sah wenn man das Zimmer betrat.

Da war diese Wohnung in Lissabon in der Paula nachmittags zu schlafen pflegte; durch das offene Fenster wehten Verkehrsgeräusche, Hupen, und Fetzen Portugiesisch die sich einen weg in ihre Traume fanden. Sie stellte sich damals vor wie ihr Leben sein wurde mit vierzig, wenn sie genug Lebenserfahrung hatte um – wie die Lissabonner sagen – richtigen Fado zu singen.

Das Holzhaus von dem aus man den Hafen von Wellington überblicken konnte – Paula sagt das Opossum das zwischen den Wanden lebte erschien in der Abenddämmerung; raschelte am Kopfende ihres Betts entlang und setzte sich in den Baum vor Ihrem Fenster. Von dort aus machte vollführte dann die ganze Nacht über seinen heißeren Paarungsgesang.

Und in einer Wohnung in Stuttgart sagt Paula, war eine Schlafzimmerdecke, himmelblau gestrichen. Dort spürte sie zum ersten Mal das ungeborene Kind, gebettet in ein Nest aus ihren Knochen. Und als sie auf dem Bett lag und emporschaute zu dieser Decke – blau wie der warme ruhige Sommerhimmel – sprach sie zu ihr. Und Paula weiß daß das Kind sie hörte, durch den Herzschlag und das Rauschen ihres Blutes hindurch.

Und merkwürdig, sagt Paula, das fahle Blau dieser Decke war der gleiche Farbton wie die resopalbeschichtete Küchenzeile im Hause ihrer Kindheit in Yorkshire.

Die blaue Küche in der sie auf gepolsterten Hochstühlen Porridge aß. In der sie mit den Beinen strampelte und lauthals nach roten Sandalen verlangte anstatt weiser.

Es ist das gleiche Blau wie die Plastiktasse mit dem zerkratzten Rand, der sich rau anfühlte auf ihren Lippen wenn sie Milch daraus drank oder Ribena. Paula sagt es sei das Blau der bewegungslosen Kindheit- dieser immerwährende Ort endloser Sommerferien und offener Horizonte, der heißen Sommer, des langen Grases, der Vogelstimmen. Wo alles immer sein wird und sich nichts ändert


Italiano
La coppia danzante
Ciao e benvenuti a make-shift. Questo é il luogo in cui si incontrano fragili connessioni. Tutto quello che state per vedere é fatto in real time da Helen, Paula o dalle persone che sono nelle case; le potete vedere alla vostra sinistra sullo shermo.

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Vi invitiamo ad assisterci a questo evento, il vostro contributo potrà contribuire a rendere diversa la performance e il suo svolgimento. Per interagire con la performance, potete usare la chat alla destra del vostro schermo, oppure se ne avete voglia, potete unirvi a noi in tutte le attività che proporremo.

Il titolo di questo quadro è “La coppia danzante” di Jan Steen. Fu dipinto nel 1663 durante la cosiddetta Età dell’Oro, quando la nazione olandese era una delle più prospere d’Europa. E’ una pittura di genere – un dipinto che raffigura una scena di vita quotidiana.

E come potete vedere – la vita andava bene. Stanno chiaramente godendosi i generosi benefici del mondo materiale o, come dice Simone, “hanno l’imbarazzo della scelta”. David dice che è un’immagine che rivela i diversi elementi di identità olandese del tempo: golosità, ossessione per la pulizia, ricerca della ricchezza, amore per la famiglia e i bambini e consacrazione della casa. Ma indica anche dicotomie e ambivalenze.

Volkhardt dice che è come una scena teatrale – è assolutamente una messa in scena. Dice che il quadro è così ben illuminato e disposto verso l’osservatore. Dice che è uno stadio pieno di potenzialità: c’è un tocco di volatilità, c’è gioia ma le cose potrebbero anche andare male. Dice che il paesaggio sullo sfondo è importante in quanto mostra un atteggiamento verso la vita civile che è in opposizione alla festa in corso in primo piano.

Annie dice che “een huishouden van Jan Steen” vuol dire una famiglia dove non c’è ordine. La madre di Annie diceva questo a volte parlando di conoscenti che in casa non avevano regole ferree sull’orario di cena e sulla pulizia. Dice che il commento era offensivo, negativo e invidioso al tempo stesso.

Gabriella dice che ha appena mostrato questo quadro a Petyr che dice che in olandese è comune dire che qualcuno ha una casa alla Jan Steen, intendendo un luogo disordinato. Dice che forse già lo sapevamo ma che lei non conosceva affatto Steen. E Petyr le ha fatto vedere che il pavimento nel dipinto è coperto di cose e spazzatura, il che crea una forte opposizione con la bella luce. Lei dice anche che è molto diverso dalle moderne immagini commerciali di case che brillano perché sono pulite con detersivi pieni di sostanze chimiche.

Volkhardt dice: quando facciamo festa e ci ubriachiamo, diciamo “non importa, puliremo domani!”. E dice che questa foto sembra un po’ così: carpe diem, gente che fa quello che vuole – celebrare la vita, perché è fragile e breve.

Paula racconta la storia della prima casa di Helen
La prima casa di proprietà di Helen era una tipica vecchia casa neozelandese di legno piena di correnti d’aria, con camino in maiolica e una veranda nella parte anteriore dove sedersi a contemplare l’acqua e la luce dorata della penisola nelle lunghe serate estive. Era di fronte al porto di Capo Taiaroa sulla penisola Otago – è lì che si trova l’unica colonia di riproduzione di albatros al mondo.

La casa aveva un giardino enorme, mezzo ettaro di collina incolta – un orto, alberi di mele e narcisi. Helen dice che amava vivere lì ma ricorda la sensazione che aveva: ora che apparteneva a un luogo, non sarebbe mai più stata in grado di lasciarlo. Il peso della responsabilità per le sue mura marce e il tetto arrugginito e il fogliame rampicante la immobilizzarono completamente per diversi anni. Eppure, quando venne il momento, lasciare quel posto fu sorprendentemente facile. Come l’albatros dall’altra parte del porto, Helen aprì le sue ali, si chinò verso il vento e si mise in volo.

Helen dice che un albatros può rimanere in aria senza sbattere le ali per diverse ore – piomba sulle onde del mare, immergendosi quando il mare si abbassa, e risalendo sull’aria che si sposta verso l’alto quando l’onda sorge. In un periodo di 24 ore, dice Helen, un albatros può percorrere la stessa quantità di chilometri che ci vuole per circumnavigare il globo. E sono raccoglitori eccellenti, capaci a volte di viaggiare fino a 5000 chilometri in 3 o 4 giorni per raccogliere cibo per i loro piccoli. Raccolgono tutto ciò che galleggia sulla superficie del mare – pellicce di foche morte, calamari, pesce, vecchi cartoni del latte – li agganciano con il becco e con gli artigli e li fanno a brandelli.

Helen dice che anche lei circumnaviga il globo regolarmente a caccia di nutrimento per poi tornare alla sua terra di nidificazione nel sud. E viaggia leggera. Helen dice che in teoria non si dovrebbe mai viaggiare con più di quanto si possa portare via di corsa perché non sai mai quando l’essere in grado di raccogliere tutto e correre via potrebbero salvarti la vita. Naturalmente, si può sempre lasciarsi tutto alle spalle, se necessario. Helen immagina che le sue cose potrebbero rapidamente ridistribuirsi in un modo o nell’altro.

La storia dell'isola Macquarie e la cascata trofica
Il gioco consiste nel dare, in poche parole, la definizione di cascata trofica e scriverle su un post-it.

Dave dà la definizione di cascata trofica.
Le cascate trofiche si verificano quando i predatori in una rete alimentare riducono l’abbondanza della loro preda, liberando in tal modo il livello trofico di predazione inferiore.

Poi Dave racconta la storia delle Macquarie Island come esempio di cascata trofica. Racconta come l’intervento umano e l’introduzione di specie alloctone di animali abbia portato a uno squilibrio nella catena alimentare naturale dei predatori, la cui ultima conseguenza è l’estinzione delle specie e la distruzione dell’ambiente.

Paula racconta la storia di Helen 'Perdere il controllo'
Helen dice che per anni ha viaggiato per il mondo senza lasciare neanche uno spazzolino da denti. Ha cercato di viaggiare leggera, di percorrere la Terra con leggerezza. Ma recentemente, ha iniziato a perdere cose.

Dice che ha perso l’adattatore del proiettore per il suo computer, è stata una negligenza, queste cose sono costose.

Poi ha perso la sua penna preferita, che era riuscita a tenere per dieci anni. Helen dice che in generale le penne sono un po’ come gli ombrelli il denaro o gli accendini – circolano, nessuno li possiede, ma di solito ce n’è uno intorno quando se ne ha bisogno. Ma questa penna le era stata regalata, ed era – ricaricabile, ricaricabile, sapete cosa significa – ed è stato il suo strumento di scrittura preferito. Dice che l’ultima volta che l’aveva era al Libre Graphics meeting di Bruxelles, e si chiede chi stia scrivendo con la sua penna adesso. Spera davvero che non sia stata gettata via. Dice che spera che qualcuno la stia usando per scrivere qualcosa di veramente bello.

Ma c’è di peggio. Quelle cose erano sostituibili. Ma l’ultima cosa che ha perso è il braccialetto che la sorella le ha comprato nelle Isole Shetland – la loro dimora ancestrale. Helen dice che è un braccialetto davvero unico, lo riconoscerebbe all’istante se lo vedesse addosso a qualcuno. Dice che è di plastica e molto colorato. E’ largo circa due pollici, e la base é rosso brillante, con una striscia giallo-verde sulla parte superiore che ha una fila di immagini realizzate con sottili linee di diversi colori, come i disegni celtici sulla roccia – un cavallo, un volto, e così via . Ha una chiusura a cupola di metallo che si è un po’ arrugginita sulla parte sottostante che tocca la pelle, e sul retro della parte rossa c’è scritto in bianco qualcosa come “Museo della Cultura e del Patrimonio delle Isole Shetland”. Helen dice che lo ha perso a Madrid, e non sa quando ci tornerà per cercarlo. Spera davvero che non sia stato buttato. Immagina che lo abbia trovato il cameriere di un caffé dove era stata. Era un uomo anziano, così lei immagina che abbia una figlia sui 20 anni e che glielo abbia regalato. Adesso lo indossa lei, e le sue amiche la ammirano perché è così insolito e sorprendente. Helen immagina che sia il tipo di giovane donna che Helen era un tempo, che ama indossare cose che nessun altro indossa.

Ora che sta cominciando a perdere cose, Helen dice di avere questa immagine di se stessa in movimento attraverso il mondo in una sorta di processo trasferibile, con pezzi di sé che si staccano e vanno alla deriva come molecole distaccate, forse per rimanere attaccate su qualcuno o qualcos’altro; o forse per rimanere all’infinito alla deriva, mentre altri pezzi incontrano Helen e si attaccano su di lei. Helen dice che si tratta di un transfert continuo: stiamo tutti scambiando a poco a poco pezzetti gli uni degli altri, diventando una parte del tutto e di tutti coloro contro cui andiamo a sbattere mentre ci muoviamo attraverso il mondo. Alla fine saremo tutti una persona completamente diversa.

Helen racconta la storia di Paula che lotta con le cose
Paula dice che è felice in casa sua quando riesce a trovare un punto di fermo, la calma e un momento per guardare sulla parete del soggiorno le ombre prodotte dalla siepe fuori dalla finestra che si muove nel vento, o ascoltare la pioggia sul tetto di plastica delle veranda della cucina. Ma se rimane ferma per un minuto, inizia a guardare i graffi sul battiscopa o i segni sul tappeto e pensa – potrebbe essere meglio. Non va bene.

Paula dice: c’è la polvere sotto il letto. Spessi strati sulla vecchia valigia che contiene tutti i vestiti da neonato che non riesce a buttare via. Cose che proteggevano la pelle fresca e morbida dei suoi bambini. Cose che conservano quella parte di loro di cui lei intravede solo uno scorcio di tanto in tanto, quando ridono incontrollabilmente o sono concentrati nel tentativo di fare bene qualcosa. Paula dice ci sono piccole scarpe che sono diventate troppo piccole per loro prima che si rovinassero; piccole giacche invernali con cappucci a punta. Lei non li tira fuori spesso ma ogni volta che passa l’aspirapolvere si ricorda che sono lì. Paula dice che è per lo più pigra e passa l’aspirapolvere solo lungo i bordi esterni sotto il letto. Non infila il tubo dell’aspirapolvere tra le cose che sono là sotto, e non sposta il letto perchè troppo pesante. Così la polvere si deposita a strati.

Paula dice che ci sono ragnatele di polvere negli angoli della sala, e a cumuli in alcuni angoli delle dispense in cucina laddove i bordi non coincidono. Riesce a eliminarli qualche volta con uno speciale ugello sottile ma sembrano riapparire troppo in fretta. Paula dice che piccoli oggetti rimangono incastrati nella polvere. La polvere è un grumo di roba appiccicata. Sale dalle assi del pavimento, vola attraverso le finestre aperte, si deposita un po’ e poi si sposta. Una o due volte alla settimana lei insegue la polvere in giro per casa e, a volte, la cattura sul divano, i davanzali, i battiscopa, gli architravi, le mensole per libri, i paralumi …

Paula dice che ci sono anche cose che si perdono con la pulizia: pezzi di lego che sono parti molto importanti di un elicottero; fermagli rosa luccicanti, scarpe di Barbie; peluche di feltro; perline multicolori di braccialetti rotti. A volte fa lo sforzo di afferrare questi oggetti prima che entrino nell’aspirapolvere, ma a volte non se ne cura. É stufa e risucchia tutto. Andate via, sparite. Una cosa minuscola in meno da raccogliere e mettere a posto due volte al giorno. Paula dice che Barbie può anche indossare scarpe diverse e che l’elicottero potrà ancora volare anche senza la spia arancione.

Quando Paula era bambina, dice che sua madre poteva spingersi fino a prendere un pezzo di giornale, aprirlo sul pavimento e svuotare il sacchetto dell’aspiratore per cercare un oggetto perduto. Paula questo non lo fa.

Dave parla dell'accumulo
In UpStage, Dave e le sue filosofie

Sono felice in casa quando è in ordine.

Ma è così piena di cose che il loro flusso e riflusso diventa incontrollabile.

Ho voglia di minimalismo ma la casa è piena di CD e DVD, video e musicassette, vecchi telefoni cellulari e macchine fotografiche, e t-shirt, penne e magneti da frigo e tappi a goccia per bottiglie di vino e tazze scalda caffé.

La stampante che non funziona con il mio nuovo computer e la TV portatile senza presa scart. Vecchi caricabatterie, cavi sudici e floppy disk. Il trita aglio che si è rotto al primo colpo e un barbecue scassatosi dopo due grigliate.

Forse tu sei una di quelle persone che non possiede tante cose.

Ma i miei scaffali si riempiono finché le cose iniziano a cadere.

è come un pagliaio … o il mare … Non riesco a controllarlo

sembra proprio che le cose si accumulino negli angoli.

Voglio solo che quelle cose spariscano, via.

Potrei essere digitalizzato

… virtuale …

… mettere il mio ripostiglio nel cyberspazio.

ma a volte penso … Potrei averne bisogno un giorno.

L’eliminazione è solo una ricollocazione delle cose in modo da non vedere più le cose che non vuoi vedere.

In francese, “disposer” vuol dire “organizzare” e “dispositiv” è scenografia, la disposizione di una scena (mentre in inglese “dispose” vuol dire eliminare, smaltire)

Eliminato vuol dire lontano dagli occhi, lontano dal cuore. Non proprio sparito per sempre.

Sì, quando si getta via una forchetta di plastica monouso ad esempio, in realtà non scompare. E ‘solo una ricollocazione.

Ma in realtà io sono più sacrificabile delle cose che sistemo intorno a me.

La vita è piena di paradossi interessanti, necessità impossibili e ipocrisie deliberate.

Più mi addentro in queste polarità, più le trovo a me vicine

Le cose che una volta vedevo come negative e irritanti sono ora positive, e viceversa.

Voglio sbarazzarmi di tutto, liberarmi di questo carico, per scaricarmi, lasciare andare, accettare, arrendermi, smettere di sistemare

smettere di essere un disposeur e un dissipatore,

ripiegarmi e biodegradarmi

ripiegarmi e biodegradarmi

in stile wabi sabi.

Helen racconta la storia del nido che Paula costruì
Paula dice che ci sono molti posti dove ha cercato di costruirsi una specie di nido. Quando aveva vent’anni, viveva in un’alta casa a schiera di Leeds, che una volta faceva parte di un quartiere ricco diventato un ghetto al tempo in cui lei vi abitava. In cucina c’era una foto di gabbiani che sorvolavano una costa dipinta direttamente sulla parete. Paula dice che questa fu la prima cosa che vide quando entrò nella stanza.

C’era un appartamento a Lisbona in cui Paula dormiva nel pomeriggio e dalla finestra aperta entravano i suoni di clacson e traffico e frammenti di portoghese che si facevano strada nei suoi sogni. Dice che aveva l’abitudine di immaginare cosa sarebbe stata la vita quando avrebbe avuto quarant’anni e abbastanza esperienza di vita, come i lisboneti dicono sia necessario per poter cantare il vero Fado.

Nella casa in legno con vista sul porto di Wellington, Paula dice che l’opossum che viveva tra le mura usciva fuori al crepuscolo, graffiando e raspando dietro la testata del suo letto per andarsi a sedere sull’albero fuori dalla finestra, producendo per tutta la notte rochi richiami di accoppiamento.
E in un appartamento a Stoccarda, Paula dice che il soffitto in camera da letto era dipinto azzurro cielo. È stato in questa stanza che per la prima volta ha sentito sua figlia ancora non nata che dormiva in un nido tra le sue ossa. E sdraiata sul letto, dice Paula, alzò gli occhi al soffitto – blu come un caldo cielo immobile d’estate – e le parlò. E Paula sa che lei la sentiva, oltre il battere del polso e il ruggito del suo sangue.

E stranamente, dice Paula, l’azzurro chiaro di quel soffitto era dello stesso colore del minuscolo angolo cottura nella casa in Yorkshire in cui Paula è cresciuta. La cucina blu dove si sedeva a mangiare porridge sugli sgabelli alti con la parte superiore imbottita. Dove si mise a scalciare e piangere perchè voleva sandali rossi invece che bianchi. È lo stesso blu del bicchiere di plastica con i graffi sul bordo che sentiva ruvido sul labbro quando beveva latte o succo d’uva. Paula dice che è il blu dell’infanzia immobile – quel luogo immutabile di vacanze estive senza fine e orizzonti aperti, di sole caldo e erba alta e canto di uccelli. Dove le cose saranno sempre le stesse e non cambieranno mai.

Finale
Sarah dice: e se tutto il cibo che mangiamo fosse venduto in barili o sacchi, come ai vecchi tempi, e noi dovessimo portare i nostri contenitori nel negozio per riempirli.
Jules dice che è solo questione di tempo. Facciamo cose solo per convenienza e non perchè siano giuste.
Emma dice che solo la scorsa settimana ha buttato via una tenda avvolgibile perché era vecchia e lei non ne aveva più bisogno. Si chiede se non sarebbe stato meglio trovare alla tenda una casa nuova, invece.
Gabby dice che stiamo vivendo al di sopra delle nostre possibilità, non pagando il prezzo reale dei materiali che usiamo e facciamo finta che tutto questo non ci interessi.

Shusha dice che 20 anni fa, a Mosca, le borse di plastica erano difficile da trovare. Se ne possedevi una, la lavavi e riutilizzavi fino a quando non si fosse disintegrata.
Jane dice che odia comprare aggeggi elettronici, le è stato detto che sono stati creati per non durare a lungo. Lai dice che è stata cresciuta con la cultura del prestare attenzione alle cose in modo tale che non si rovinino; adesso questi pensieri sembrano essere irrilevanti.
Jale dice che il riciclo dei rifiuti, a Istanbul, era fatto dagli Zingari, così si procuravano da vivere. Ora il sistema è stato privatizzato e loro non hanno di che sopravvivere.
Dan dice che le società stanno già lavorando a un piano per immagazzinare la plastica per creare un profitto quando il petrolio finirà.

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